Venezuela en crisis:
Hambre, miseria, represión, pactos burgueses y farsa nacionalista.
Desde su ascenso al poder, el Gobierno chavista viene
insistiendo en su carácter rompedor con respecto a las realidades de poder de
la llamada IV República (regida principalmente por las facciones burguesas
activas o representadas por Acción Democrática y COPEI). Comenzó arguyendo que
su intención era construir un Capitalismo de rostro humano; al parecer
olvidando la forma como tal Modo de Producción vino al mundo y se desarrolló: “El descubrimiento de las comarcas auríferas
y argentíferas en América, el exterminio, esclavización y soterramiento en las
minas de la población aborigen, la conquista y saqueo de las Indias Orientales,
la transformación de África en un coto reservado para la caza comercial de
pieles-negras, caracterizan los albores de la era de producción capitalista.
Estos procesos idílicos constituyen factores
fundamentales de la acumulación originaria. Pisándoles los talones, hace
su aparición la guerra comercial entre
las naciones europeas, con la redondez de la tierra como escenario. Se inaugura
con el alzamiento de los Países Bajos y su separación de España; adquiere
proporciones ciclópeas en la guerra antijacobina llevada a cabo por Inglaterra
y se prolonga todavía hoy en las guerras del opio contra China, etcétera”[i].
Posteriormente se afirmó; justo cuando arreciaban las
acometidas de las fracciones burguesas opuestas al triunfo chavista y
respaldadas por el Imperialismo Yanqui, que Venezuela se encaminaba a superar
el Capitalismo por medio de la implementación del Socialismo…con
características venezolanas. Durante el proceso de implantación de tal
socialismo a la venezolana no se destruyó la antigua maquinaria militar que
sostenía el Estado Burgués; por el contrario, se reivindica constantemente la
supuesta unión histórica entre las actuales Fuerzas Armadas Bolivarianas y los
Ejércitos Patriotas que derrocaron al Imperio Español; olvidando que esos
Ejércitos estaban dirigidos por Oligarcas esclavistas, olvidando que esos
Ejércitos fueron combatidos y aniquilados por el propio pueblo venezolano en el
gigantesco levantamiento social conocido como Guerra Federal y olvidando que el
actual instrumento militar nacional fue construido por la Dictadura de Juan
Vicente Gómez, el cual tuvo como uno de sus principales soportes, al tan
denostado Imperialismo Estadounidense.
Pero lo más importante es que se olvidó una de las
principales formulaciones políticas del Marxismo Revolucionario (del cual el
Chavismo afirma ser heredero, pese a no seguir ninguno de sus fundamentos
teórico-prácticos): La aniquilación sin condiciones de toda la estructura del
Estado Burgués (empezando por su maquinaria militar) con el fin de asegurar y consolidar
la Socialización de los Medios de Producción e Intercambio bajo la dirección del
Proletariado Revolucionario: “La revolución consiste en que el proletariado
destruye "el aparato
administrativo" y todo el
aparato del Estado, sustituyéndolo con otro nuevo, constituido por los obreros
armados…La esencia de la cuestión radica en saber si se conserva la vieja
máquina estatal ( enlazada por miles de hilos a la burguesía y empapada hasta
la médula de rutina e inercia) o si se la destruye, sustituyéndola con otra nueva. La revolución no debe consistir en que la nueva clase mande
y gobierne con ayuda de la vieja máquina
del Estado, sino en que destruya esta
máquina y mande y gobierne con ayuda de otra nueva.[ii]
El “extraño olvido, por parte de la fracción chavista de
las clases dominantes, tanto de las características primordiales del
Capitalismo, como del modo que el Marxismo Revolucionario descubrió que se
puede aniquilar todo el entramado de iniquidades nacidas del dominio de la
Burguesía, ha permitido que en Venezuela se sucedan las peores consecuencias
para el conjunto de la clase proletaria y para el grueso de la población
perteneciente a las capas populares, una vez que la crisis se ha desencadenado
con toda su potencia sobre suelo venezolano.
Según la economista Pasqualina Curcio, entre 2013 y 2020
los precios se han incrementado unos 60 mil millones por ciento, mientras que
los salarios nominales solo se han incrementado unos 5 mil millones por ciento.
Una obvia caída de la capacidad adquisitiva de la población proletaria en
beneficio de los comerciantes e industriales venezolanos y extranjeros. Según
informaciones de la misma economista, en los datos del BCV se indica que, en
2014 de todo lo producido un 36 % iba a parar a manos de la clase proletaria en
forma de salarios mientras el 31 era repartido como forma de ganancias (con el
agravante que la población en capacidad laboral venezolana abarca 14 millones
de personas, mientras la burguesía está compuesta por 400 mil). Pero para 2017,
solo tres años después, la proporción había pasado a ser de 18 % como
remuneración para los trabajadores, y 50 % de ganancias para la Burguesía.
La misma economista muestra su preocupación por los
planes para implementas Zonas Económicas Especiales (ZEE) en territorio
nacional, para beneficio de las Grandes Compañías Transnacionales. ZEE que se
caracterizan de acuerdo al propio Banco Mundial, como dominios de la mano de
obra barata, explotación laboral extrema, bajos o nulos impuestos, violación de
derechos laborales. Entre los territorios donde se pretenden establecer tales
ZEE están las zonas con grandes yacimientos y la economista advierte los datos
para comprender el volumen de las riquezas que serían explotadas por la
Burguesía Nacional y Extranjera: “Nos preocupa la Faja Petrolífera del Orinoco
con la mayor reserva mundial de petróleo y el Arco Minero del Orinoco que
cuenta con la 2da reserva mundial de oro (7 mil TN), la 6ta de diamantes (33,8
millones TN), además de una de las mayores reservas mundiales de coltán, entre otros muchos minerales”.
Además de ello, el
Gobierno abre las puertas para el reingreso al Fondo Monetario Internacional,
pese al discurso ultranacionalista que lo lleva a formular junto con la
Oposición pro-yanqui (que bajo la denominación de Plataforma Unitaria mantiene
negociaciones de alto nivel con el Gobierno de Nicolás Maduro Moros) una
declaración afirmando que se deben aplicar medidas para la defensa de la
soberanía sobre la Guayana Esequiba (territorio perdido por el Estado
Venezolano hace más de 100 años a manos del Imperialismo Británico) y pese al
discurso de supuesta protección social del pueblo venezolano para lo cual
también han llegado a acuerdos con la Plataforma Unitaria en los diálogos en
México.
Precisamente entre las medidas de protección de la
economía nacional y de la realidad social del pueblo venezolano se encuentra la
posibilidad de realizar gestiones para acceder a los Derechos Especiales de
Giros (DEG) del FMI, además de la de solicitar recursos económicos ante
organismos multilaterales. Organismos que no son señalados específicamente pero
que solo pueden ser los actualmente existentes; BM, Banco Interamericano de
Desarrollo, el propio FMI.
Lo más grave de la situación estriba en que, cuando las
masas populares reclaman la puesta en práctica de medidas sociopolíticas que
realmente sirvan para atenuar la acuciante crisis que atravesamos, la respuesta
de las autoridades gubernamentales del chavismo es la más cruda represión.
Represión que azota con especial energía la dirigencia proletaria que exige la
supresión de las medidas más criminales contra la calidad de vida de la
población y que se ha traducido no solo en encarcelamientos y enjuiciamientos,
también en asesinatos extrajudiciales aún no resueltos ni clarificados.
Ejemplos claros de esta persecución la tenemos en la
reciente imposición de 15 años de cárcel contra Rodney Álvarez (trabajador de Ferrominera
del Orinoco) y que ya lleva una década en prisión. Así como las detenciones de
personajes del mundo sindical como Guillermo Zárraga, Eudis Girot, Robert
Franco, Bartolo Guerra, Alfredo Chirinos, Aryenis Torrealba, Guillermo
González, Tania Rodríguez, Marcos Sabariego, Gil Mujica, Derbys Rodríguez,
Javier Tarazona, Rafael Tarazona, Omar de Dios García, Miguel Abreu Vélez, etc.
Vale la pena recordar la brutal represión contra legítimas huelgas obreras,
incluso con Chávez vivo en los años 2007-2008 en la Industria Petrolera,
Sanitarios Maracay y Sidor. Así como los asesinatos de los dirigentes de la
Unión Nacional de Trabajadores de Aragua, Richard Gallardo, Luis Hernández y
Carlos Requena, en el año 2008 o cuando en 2009 la policía del estado Anzoátegui
a cargo del actual fiscal general, asesinó a dos trabajadores de Mitsubishi.
Incluso, sin llegar a esos casos extremos, podemos hacer
referencia a la simple y llana represión policial contra las protestas
emprendidas por las masas populares en reclamo de sus más elementales derechos
económicos, sociales y políticos. Como la acontecida el día 15 de septiembre de
2021 contra más de un centenar de trabajadores y trabajadoras jubilados(as) de
PDVSA en el Sector la Campiña de Caracas en exigencia del pago de sus
dividendos y la devolución de sus fondos de ahorro.
Sin obviar, por supuesto, el manido recurso oficialista
de acusar de agentes del Imperialismo Yanqui a todo dirigente político que se
atreva a criticar las políticas de Miraflores, como aconteció durante la Sesión
de la Asamblea Nacional del 14 de septiembre de 2021 cuando el diputado Pedro
Carreño del PSUV acuso al diputado Oscar Figuera del PCV de ser agente de la
CIA ante las críticas de este último a los diálogos entre fracciones de la
burguesía venezolana que se llevan a cabo en México. Sesión de la Asamblea
Nacional en la cual los canales del Estado (ANTV y VTV) no trasmitieron la
intervención del diputado Figuera, pero si la del diputado Carreño, según las
denuncias del PCV.
Sin embargo, debemos afirmar que, para la solución de
todos estos graves problemas que padece la sociedad venezolana no basta con el
simple reclamo reformista, con la simple protesta sindical, con la simple
expresión de la ira de las masas en forma espontánea. El grave error que
padecen todos los que desde la izquierda critican al Gobierno Chavista, es que
están limitando sus propuestas a la liberación de los detenidos, al pago de
salarios dignos, al rescate de las familias más pobres, a la defensa de la
soberanía contra el Imperialismo Yanqui. Pero tales exigencias, completamente legítimas
en manos de organizaciones salidas de las mismas bases populares, son
completamente insuficientes a la hora de ser presentadas por Partidos que se
catalogan de Marxistas y de Revolucionarios.
La misma crítica que se planteó al comienzo del artículo
contra el Chavismo imperante es válida contra los partidos y organizaciones que
dicen provenir del Socialismo Científico, pero no exigen la Socialización de
los Medios de Producción, la destrucción del Estado Burgués, la aniquilación de
la maquinaria de guerra capitalista, la erradicación de las Relaciones de
Producción Capitalistas: “Lo cierto es
que en el socialismo, como etapa inferior del comunismo, pervive la división
social en clases y debe ser combatida activamente…es precisamente el trabajo asalariado
y las relaciones sociales que representa lo opuesto a la emancipación…el poder
de las masas oprimidas viene de la boca del fusil, haciendo efectiva la
emancipación mediante la aniquilación de la familia, la división social del
trabajo y la sociedad de clases.[iii]
Referencias
https://www.aporrea.org/ideologia/n367794.html
http://laclase.info/content/34323/
http://laclase.info/content/33758/
[i] El Capital. Tomo I/Volumen 3. El Proceso
de Producción del Capital. Página 103. Karl Marx. Capítulo XXIV- La Llamada Acumulación Originaria (1867).
[ii] Obras Completas. Tomo33. El Estado y
Revolución (1917-1918). Vladimir Ilich Lenin. Página 141-142. Editorial
Progreso. Moscú. 1986. Capítulo VI-El Envilecimiento del Marxismo por los
Oportunistas.
[iii] La
derrota del Partido Comunista de México ante la condición de la mujer: Una perspectiva
comunista y revolucionaria frente a la práctica sistemática de acoso, violencia
y censura a las mujeres dentro del PCM y el conjunto del revisionismo.
Colectivo Bandera Roja. Página 30. 03 de junio de 2020.
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